El proceso de fabricación de maquetas: laminación

2025-11-10

El proceso de fabricación de maquetas - laminación

En nuestro taller de producción diaria de maniquíes, el proceso de laminación es uno de los pasos más cruciales. 

Puede que no sea la parte más visible, pero determina la resistencia estructural y la durabilidad a largo plazo del maniquí. 

Aquí, todos los artesanos lo saben: la calidad del laminado define cuánto tiempo puede resistir un maniquí el paso del tiempo y su exhibición. 


Antes de comenzar el laminado, preparamos el molde según el diseño del maniquí. El molde debe limpiarse y encerarse a fondo para asegurar un desmoldeo sin problemas. Esto garantiza que el maniquí terminado tenga una superficie impecable y brillante. 

Una vez que el molde está listo, se aplica una fina capa de gel coat; esta forma la “piel” del maniquí, determinando su textura y acabado. 

Una vez que la capa de gel se haya curado parcialmente, la laminación comienza oficialmente. 


A primera vista, el proceso parece simple, pero está lleno de precisión y ritmo. 

Se colocan cuidadosamente capas de tela de fibra de vidrio precortadas en el molde, una sobre otra. 

Cada capa debe ajustarse a las curvas con precisión: sin pliegues ni burbujas de aire. Mientras tanto, los artesanos aplican resina con brocha, asegurándose de que cada fibra quede completamente impregnada y adherida.

A medida que la resina se filtra a través de las fibras, el cuerpo comienza a ganar fuerza y ​​estructura. 

El tiempo y la sensibilidad son fundamentales: la velocidad de curado de la resina, la temperatura ambiente y la humedad influyen decisivamente. Los técnicos expertos se basan en su experiencia y tacto para saber cuándo cada capa está en su punto y cuándo debe comenzar la siguiente. 


Capa a capa, el cuerpo del maniquí cobra vida. Es casi como esculpir al revés: en lugar de tallar, construimos la forma desde dentro hacia fuera. 

Una vez finalizada la laminación, el molde se deja a un lado para que se cure por completo.

Y cuando finalmente llega el momento de desmoldar, ese es el momento de la creación. Nace un maniquí completamente nuevo. 


Tras el desmoldeo, siguen el recorte y el lijado. 

Cada borde está pulido, cada superficie alisada a mano. 

Solo después de varias rondas de lijado fino y recubrimiento, el maniquí logra su textura perfecta, ya sea mate, brillante o del color de la piel. 

Cada acabado refleja la precisión y el control de calidad en cada etapa. 


La laminación es donde la artesanía se une a la resistencia y la belleza. 

Transforma la simple fibra de vidrio en elegantes y duraderas obras de arte para exhibición. 

Con cada pincelada de resina y cada capa prensada, no solo repetimos un proceso, sino que preservamos una tradición artesanal. Este es nuestro trabajo diario y también nuestro orgullo.


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